Uno de los más
distinguidos músicos del siglo pasado. Compositor de importantes piezas, entre
ellas la famosa ópera Carmen. Destacado músico francés que hoy viene a nuestras
páginas para así contar y saber algo de su historia: Georges Bizet.
Hoy nos toca repasar
algunas páginas, anécdotas, hechos y eventos en la vida de un músico francés
que de seguro usted ya ha de conocer. Se trata de Georges Bizet, ese gran
compositor que nos diera, entre una de sus grandes obras, esa magnífica pieza
operística que es Carmen y su toreador.
Terminamos, así
pues, la serie de la “B”, con lo que la próxima semana ya estaremos entrando
con la tercera letra del alfabeto. Hoy nos tocará conocer algo de un gran
músico del que sacaremos importantes temas a relucir. Temas interesantes, tanto
de su obra como de su vida y genio personal.
Este lunes nos
ubicaremos dentro de los genios de los músicos, esos grandes hombres que han
puesto su espíritu, su talento y su energía en la creación de grandes obras del
género artístico y musical. Gente que con su fuerza interna dieron vida y
personalidad a personajes dentro de sus obras, como fue el caso de la pizpireta
y atrevida Carmen.
Datos biográficos
Bizet, el famoso
compositor de la ópera Carmen nació en la ciudad de París el 25 de octubre de
1838, muriendo el 3 de junio de 1875, en el villorrio de Bougival, muy cercano
a la "Ciudad Luz". Y, aquí viene lo raro o desconocido para algunos:
oficialmente, su nombre fue (esto es, se llama, o se llamaba): Alexandre
César-Léopold, mas habiéndole dado la familia el nombre de Georges, sus amigos
y contemporáneos le conocieron de esta manera.
Hijo de un músico
profesional y sobrino de un famoso pianista de aquel tiempo (Delsarte), Bizet
fue agarrando y sintiendo esa vocación de músico que oyera y sintiera en su
familia. Fue así como el niño, al manifestar este gusto por la música, sus
familiares, en vez de cortar esa inclinación temprana, decidieron apoyarle en
todo momento.
Su gusto por la música
Se dice que Bizet
era un niño alegre. Le gustaba tararear todo lo que sabía e inventaba. Le
gustaba hacer las cosas con música: se interesaba por los sonidos, las notas,
los arpegios. Su mundo estaba revestido de pautas, notas e instrumentos en los
que iría poco a poco aprendiendo a tocar.
Su formación docente
está nutrida de varios primeros premios; obteniendo éstos en diferentes ramas y
actividades como: solfeo, armonía, órgano y fuga. A los nueve años fue alumno
del Conservatorio de París. Allí aprendería a tocar todos estos instrumentos
bajo las órdenes de destacados maestros y en enseñantes.
El joven Bizet
Bizet fue un joven
alegre, dinámico que le gustaba componer e improvisar de repente. Enamorado de
la música, a los diecinueve años obtiene un premio en Roma. Allí escribe la
ópera bufa Don Procopio, un bolero portugués, una sinfonía descriptiva sobre
Vasco de Gama. También escribiría una suite orquestal.
Apasionado de
Italia, Bizet pidió y consiguió que le permitieran pasar en aquél país, y no en
suelo germánico, el último año de su pensión. La verdad es que el compositor
amaba mucho este suelo, al igual que el español, donde aprende los sinsabores
del amor, la intriga, los celos y la desvergüenza.
Bizet en París
Gran parte de su
vida la pasa en la ciudad de la Torre Eiffel. Allí escribe la ópera Los
pescadores de perlas, cuyo estreno se verifica el 29 de septiembre de 1863,
cuando el artista no había cumplido aún los veinticuatro años. La obra fue
acogida cortésmente por el público y obtuvo dieciocho representaciones
consecutivas. Así pues, Bizet sigue entregando más tarde algunas otras obras
relacionadas con la música escénica. Escribe una ópera en cinco actos que lleva
el título de Iván el Terrible, y que una vez concluida, e incluso aceptada por
la empresa, la obra no se representa.
Bizet: sus primeros
éxitos
Aunque el precoz
ingenio de Bizet produjo una importante sinfonía cuando apenas contaba 17 años
de edad, el éxito no lo alcanzó sino hasta más tarde. Y es, por supuesto, su
obra musical Carmen con la que logra ese estrellato que le haría famoso por
todos los países de Europa, primeramente; y América, después.
A Carmen se le ha
llamado la “ópera perfecta”. Representada, en un principio, con no mucho éxito
que digamos, Carmen fue poco a poco conquistando corazones. Se sabe que esta
obra se estrenó con muy mediano éxito, sólo tres meses antes de la muerte de su
autor, que entonces tenía 36 años.
Se cuenta que muchas
veces Bizet desperdiciara muchos años de su existencia al pasársela haciendo
arreglos a trabajos de otros músicos muy inferiores a él. Pero a Bizet le
gustaba la música, se entretenía, se deleitaba... Ayudar era, para él, vivir en
el mundo de la música, de la magia, la pasión y el romance.
Algunas otras piezas

En
otoño de 1867 estrena con gran entusiasmo y acogida por parte del público y de
la prensa, la ópera, en cuatro actos La jolie fille de Perth (algo así,
como: “La hija bonita de Perth”). Sin embargo, esta obra no alcanzó muchas
representaciones. También estarían algunas piezas más que más adelante se
mencionan.
La
actividad de Bizet no queda adormecida. Más tarde vendrían otras piezas. Es
entonces cuando Bizet produce unas cuantas óperas más que permanecerían (y
algunas de ellas siguen permaneciendo) inéditas. Una de ellas sería una ópera
fantasiosa llamada La copa del rey Thulé.
Bizet y su obra
Si
bien es cierto que la obra de Bizet pudiera considerarse extensa, la verdad es
que también casi ninguna de sus obras tuvo mucho reconocimiento. Este gran
músico tuvo, como él mismo lo dijera “honrosos y brillantes fracasos”, pero
también hubo de conquistar grandiosos y fuertes aplausos.
A
Bizet le gustaba el colorido, la viveza, le gustaba lo internacional. Tal vez
no fuera mucho muy apegado a las costumbres o muy fiel a lo folklórico de los
países de los que copiaba o intentaba dibujar algo. En realidad su música lo
decía todo. Lo demás la gente lo entendería.
Bizet y su tendencia wagneriana
En
toda su música Bizet reveló una tendencia y fuerte inclinación hacia Wagner,
bastante impopular y detestado en Francia; pero, en 1872, su obertura Patrie
(“Patria”), el segundo movimiento, lo mismo que la música de una obra de
Daudet, L'Arlésienne, le trajeron éxito. Más tarde vendría la ópera
Carmen, en marzo 3 de 1875, que le llevaría a la fama, que apenas si conociera
unos tres meses antes de morir el 3 de junio de 1875, a causa de una
enfermedad del corazón.
Bizet: su muerte

El
mismo día que Carmen obtuviera sus 33 representaciones, Bizet moría súbitamente
de un ataque al corazón. Contaba con solo 36 años. La noticia pasaría de
Bougival (sitio cercano a París), a toda Francia. La noticia conmovería a la
opinión pública francesa, especialmente a los músicos y filarmónicos.
Desde
aquél entonces se empezó a ver (“ya después de muerto...”), lo mucho que valía
este artista. Entonces comenzó a tenerse un remordimiento entre clandestino y
difuso por el trato con el que se le había venido recibiendo. Luego, todo sería
honores, pero Bizet ya había muerto.
La Ópera “Carmen”
Hay muchas cosas que
se pudieran contar sobre la ópera Carmen. Los parisinos aficionados a la ópera
en 1875 estaban acostumbrados a presenciar un ballet cronométrico, en la punta
de los pies y esperaban un desenlace sentimental, almibarado, color de rosa o
de “happy end”. Carmen resultó un enfrentamiento, un duro golpe para ellos...
El argumento de
Carmen que los libretistas de Bizet lo habían sacado de una novela crudamente
realista de Próspero Mérinée, dejó fríos, atónitos, desconcertados y hasta
escandalizados a los que presenciaron la obra. Al principio, los mismos músicos
y los cantantes, no habituados a obras tan atrevidas, acogieron esta pieza casi
con el mismo disgusto con la que lo tomó el público. Algunas coristas tenían
que fumar en escena, o por primera vez en su vida. Las consecuencias fueron
desastrosas, pero a la vez enigmáticas, llenas de risa, susto y espanto. Era
algo que impactaba y que muy pronto lo haría famoso. La obra era un tórrido
romance, algo fuera de lo común y de muy subido color.
“Carmen”, la obra
Se
sabe que esta pieza ha tenido tanto éxito que incluso, en nuestros días ya
existen varias versiones cinematográficas en cuanto a esta obra. En lo que se
refiere su presentación en el teatro (ópera, específicamente), Carmen se ha
presentado en, aproximadamente 132 países del mundo, ha sido traducida a 48
idiomas y es una de las más aclamadas, sencillas y fáciles de entender.
Bizet y los demás

Se
sabe, también, que Bizet causó un fuerte impacto en los demás. Escrito por ahí
se encuentra el que Tchaikovsky (o “Tchikovski”, como dirían los rusos), cuando
deseaba descansar de su propio trabajo, se sentaba al piano y tocaba Carmen
desde el principio hasta el final. Le parecía una sencillez muy especial:
fuerte, vibrante, impactante, sencilla, genial y encantadora.
Y en
verdad que la ópera de Carmen suele ser así. Solamente el oír el estimulante y
festivo preludio de esta pieza nos hace vislumbrar algunos temas y personajes
de la obra: el paseo de la cuadrilla, el estribillo de la canción del torero o
toreador; y, por supuesto, la presencia de la Carmen, toda una mujer de gran
belleza, atrevida, impetuosa, salvaje, apasionada por su amor o mil amores.
Una
obra donde salta el talento de ese gran hombre que forjara todo un nuevo
concepto en ópera y en música. Ese que nos diera sus pasos dobles, sus
sencillos y sus acordes. El dueño de esa novia que llenara y envolviera de
pasión a mil aficionados. El dueño de esa dama llamada Carmen y que fue Georges Bizet.
- Artículo aparecido en el periódico “El Porvenir” de Monterrey, México, el 22 de mayo de 1989.





























