Figura
importante de tiempos remotos. Místico hombre que pasara por este mundo en
busca del NIRVANA. Conocido como El Sabio, El Iluminado, hoy nos topamos frente
a frente con Buda.
Difícil es escribir sobre ciertos personajes de los que uno ha oído mucho hablar, pero que son,
hasta cierto punto o de cierto modo, desconocidos totalmente. Desconocidos, al
menos, en su manera simple y cotidiana de haber vivido la vida, de haber visto
lo que vemos y de haber pasado por este nuestro mundo.
También es difícil tocar ciertos temas porque muchas veces,
éstos, son de alguna manera obscuros, nebulosos, como si estuvieran vedados o
reservados para ciertos críticos; pero, aquí estamos, pues, hablar o escribir
sobre las historia de Cristo, Buda o Mahoma es algo interesante para mí. Uno
pudiera aprender bastante y ésta es una de las finalidades. No se trata
simplemente de aprender por aprender. Se trata, también de conocer. El conocer
nuevas cosas, nuevos hechos nos puede llevar a un mejor entendimiento de la
vida, un mejor entendimiento acerca de nuestras perspectivas, de nuestro
pasado, nuestro presente y nuestro porvenir.
Buda: oriente y
occidente
Buda es el alma suprema del Oriente. De ahí que para ellos,
los orientales, su verdadera razón de ser la encontramos en el Buda. Un “como
dios” para ellos. Un verdadero ser supremo al que todos quisieran acercarse,
purificando sus actos, su vida y su existencia.
Aclarando un poco, Buda, al contrario de los dioses
occidentales, no tiene una vida muy agitada, que digamos. Su actividad más bien
es de tipo moral, o puramente moral. Buda no hizo nada hazañoso, nada
sorprendente. Tampoco se guardan, escritos, hechos portentosos, maravillosos o
fuera de lo común. Era como si tratara de decir que él ya lo tenía todo en sí
mismo, que era dios; y para esto no necesitamos demostrarlo.
Buda: su nacimiento
Buda nació allá por el año 563 antes de nuestra Era.
(Algunos sitúan su nacimiento en el 543). Hijo de un príncipe de turbulenta,
orgullosa y guerrera estirpe de los Sakya, nació, - en una fecha que de una
manera un tanto imprecisa puede fijarse entre los años referidos anteriormente
- este personaje al que hoy conocemos como Buda.
Origen de la palabra
Buda
La palabra Buddha (Buda) significa varias cosas,
todas ellas relacionadas entre sí. Buda quiere decir “el sabio”, “el
iluminado”, “el despierto”, “el que se da cuenta y está consciente de todo”. En
la filosofía y religión oriental de la India, Buda significa “aquel que llega,
gracias a la anulación de todo deseo, al perfecto despertar, el que llega a ese
estado de perfecta iluminación, donde se libera por siempre y para siempre del
penoso ciclo del renacimiento”.
Buda: su nacimiento
Buda, cuyo nombre de familia (digamos, apellido) fue Sidarta
o Gautama, nació en el seno de la aristocrática familia y estirpe de los
Sakyas (o Sakias). Buda nace en Kipalvatthú (en sánscrito, Kapilvastu), en el
sector meridional del actual Nepal. Hijo del príncipe Suddohona de la
mencionada estirpe de los Gautama, y de la princesa Maya o Mayadevi, el pequeño
Buda nace en el plenilunio del mes de vaisakha (correspondiente a
nuestros meses de entre abril y mayo, más o menos entre los días que
corresponden al signo zodiacal de Tauro).
Un hecho singular a relatar es el siguiente: Como ya dije,
la mamá de Buda fue la princesa Maya, quien, según los textos concibiera y
diera a luz sin dolor alguno. Estos textos dicen (más o menos), al pie de la
letra, lo siguiente “Así que cuando el futuro Buda bajó del seno de la madre,
la princesa, durante su gravidez, no experimentó dolor alguno. Los nueve meses
que pasaría en contacto con Buda ella se sentiría feliz y sin molestias”.
¿Un solo Buda?
Hay muchos datos interesantes acerca de la vida de buda. Hay
textos que relatan que él no fue el único Buda, sino que además, hubo tres
antecesores. Sin embargo, para aquel que quiera confirmar estos hechos bien
pudiera realizar un viaje por la India y llegar de paso a Nepal.
Luego, a aquellos que quieran verificar el sitio exacto
donde Buda nació, les diré que el punto exacto donde ocurrió este hecho está
señalado, todavía hoy, por una columna conmemorativa que en ese lugar erigiera
más tarde el emperador budista Asika. Un lugar donde usted pudiera conocer un
poco más acerca de Buda.
A Buda le gustaba la naturaleza. Le gustaba jugar con las
flores y las plantas del jardín, motivo por el cual los criados o sirvientes
del palacio le “regañaban” o le hacían saber que no hiciera eso, ya que podría
ensuciarse. Era como si el pequeño Buda viviese en un palacio o jaula de
cristal.
Se dice que Buda fue criado entre grandes lujos y
comodidades. Sus vestidos eran muy finos y delicados. Continuamente se le
protegía del polvo, del viento, del sol y del rocío con agradables y blancas
sombrillas. No se sabe, hasta cierto punto (o hasta qué punto) Buda era mimado
o no. Lo que sí se sabe es que el pequeño Sidarta, como luego le llamaban, era
cuidado con gran esmero.
Pero Buda también quería lo suyo. Quería vivir otro mundo. Y,
aunque primeramente, durante la época lluviosa habitase en un suntuoso palacio,
donde se distraía oyendo una música invisible rodeado de bellas danzarinas,
Buda pronto prefirió otros quehaceres.
Buda: sus primeros
años
Se cuenta que, recién nacido, el niño es presentado en el
templo. Era tradición, era costumbre del clan presentar a los hijos en el
templo de Abhaya, una de las divinidades de su estirpe, (Como notará, esto, de
"la presentación", es algo muy parecido a lo que pasó en la vida de
Jesús, y de lo que sucede, hoy en día, cuando nos van a bautizar). Era la
presentación del niño ante un ser supremo.
Se hace la presentación, llegan los padres del pequeño Buda
y, el padre según tradición, hace que el sacerdote examine al niño. Deseaba que
extrajeran de él presagios acerca de su porvenir. El sacerdote lo toma entre
sus brazos, lo ve, lo mira, lo examina y se queda callado.
- “¿Qué es, padre...?” - pregunta el papá del niño. El
sacerdote levanta la mirada, sonríe y le dice: “Es... un niño...”. Ambos ríen,
los invitados también. Luego, tomando el verdadero aire de seriedad que esto
implica el sumo sacerdote le dice al padre de Buda “Regocijaos, señor, el
nacimiento de este hijo es para voz y vuestra familia una fortuna porque lleva
las 32 señales del gran hombre”.
“Ante él se abren dos caminos que excluyen a todos los
otros: si permanece en casa será un señor justo, rey de justicia, señor de la
cuatro puntos cardinales, victorioso, poseedor de los siete tesoros; tendrá
1,000 hijos heroicos, victoriosos, vencedores de ejércitos enemigos” - continua
explicando el sacerdote. Luego, al final, concluye: “pero si, en cambio, este
niño abandona su casa, seducido por la vida errante de los religiosos, entonces
se convertirá en Santo”
Cuando Buda cumple los 16 años se le da por mujer a su prima
Gopa, también llamada Yasodara (al menos que, como es así mismo probable, ambos
nombres indiquen 2 mujeres distintas, considerando que en la antigua India
regía la poligamia. Pero, no importa cuál de las versiones sea la correcta, con
ella, o una de ellas, tuvo un hijo, Rahula, que años después se convertiría en
discípulo suyo tomando los hábitos, determinando así la extinción de la
descendencia o dinastía de Buda Gautama.
Nuestro personaje continúa en casa. Así vivió hasta los
veintinueve años, en que por primera vez siente el terror a la vida; a esa vida
llena de bienestar, pero sin nada de paz interior. Entonces opta por salir (no
huir). Abandona a su familia y peregrina como mendicante en busca de la cauda
del dolor y de la muerte.
Buda: su vida
ascética
Buda trata de ver las cosas. Abandona todo. Sin embargo, no
hay que ver en la renuncia de todo esto un acto de sacrificio. Buda no tiene (o
no tenía) el carácter triste de mártir. Buda era una figura jovial e
inteligente. No huye de la felicidad, lo que intente es buscar una felicidad
segura, una felicidad permanente.
Muchos de preguntarán cómo fue Buda en su aspecto físico o
corpóreo. Según se cuenta y se tiene escrito. Buda fue un hombre joven, guapo,
inteligente. Un hombre hermoso, de aspecto arrogante, de cabellera negra
azulada. Pelo rizado. Todo esto hace suponer que ejercía un fuerte atractivo en
las jóvenes que darían cualquier cosa, comenzando por su cuerpo, para estar al
lado de Buda.
Buda, sin embargo, pasaría a lo suyo. Buda buscaría la
felicidad permanente. Entra a la vida ascética. Busca liberarse del dolor, y
para esto, piensa él, no hay camino más seguro que matar el deseo pasional.
Buda lo logra. Tiene caídas, tiene sufrimientos, pero al final vence todos los
obstáculos. Es cuando logra, finalmente el estado de Nirvana, el estado de la
perfecta armonía, de la perfecta sabiduría.
Pero Buda sabía, así mismo que para llegar a la total felicidad habría que alcanzar el Nirvana. Y, para Buda, el Nirvana se consigue por el conocimiento; el nombre se salva en vida por la sabiduría; cuando “descubre” la verdad ya está salvado provisionalmente; pero es necesario hacer un verdadero esfuerzo para lograr esto. Para él, el verdadero Nirvana se completa con la muerte.
Literalmente Nirvana quiere decir: “lo apagado”, “lo que no tiene aliento”; en otro sentido, lo que está tranquilo, lo que no tiene movimiento, lo plácido, donde el "no ser" constituye un anhelo supremo y esencial. Una religión donde sus cinco mandamientos (haga una comparación a los nuestros), son: No matarás, no fornicarás, no robarás, y no beberás bebidas embriagantes.
Oriente y occidente
Para el occidente el hombre nace impuro y necesita de sus
actos para salvarse; para el budista, el hombre es puro y son sus actos los que
pueden perderle. Buda hizo lo suyo y transmitió su filosofía a la humanidad.
Algunos le recordarán como Gautama, otros como Sidarta; pero, la mayoría de las
veces le reconocerán como el gran: BUDA.


































